Deformidades Neuromusculares.

Incluyen las deformidades secundarias a Parálisis Cerebral o Mielomeningocele susceptibles de tratamiento ortopédico quirúrgico. La tendencia actual en el manejo de estas patologías es tratarlas de forma multidisciplinaria en donde colaboren, además de especialistas en cirugía ortopédica infantil, especialistas en neurología infantil, rehabilitación, neurocirugía y urología pediátrica. El objetivo del tratamiento es la integración social del niño con la mayor capacidad física y el menor deterioro psíquico posible.
Tras una adecuada valoración clínica del paciente es fundamental llegar a un diagnóstico lo más preciso posible para poder saber el pronóstico vital y funcional del paciente. No existe un sistema objetivo de evaluación de resultados para estos pacientes. En los países de nuestro entorno se están desarrollando desde hace algo más de una década sistemas de Análisis de la Marcha en los que se pretende registrar de forma objetiva la mejoría de la marcha de los pacientes por medio de vídeo, electromiografía y consumo de oxígeno.
Aún son escasas las unidades existentes en nuestro país donde puedan realizarse este tipo de estudios con aplicación clínica en centros especializados.
En el mielomeningocele, desde el punto de vista de la cirugía ortopédica y al tratarse de una forma de parálisis flácida que afecta fundamentalmente a extremidades inferiores y raquis, se debe realizar especial seguimiento de las deformidades que afecten a los pies, rodillas, caderas y raquis especialmente en pacientes con capacidad de deambulación. Las técnicas quirúrgicas más habituales que se realizan en estos pacientes son: –

Pie: Cirugía del pie zambo asociado a la deformidad, tratamiento quirúrgico del pie talo y pie valgo pronado mediante transferencias tendinosas, artrorisis de la articulación subastragalina. Cirugía de las deformidades óseas a nivel del tobillo mediante epifisiodesis u osteotomías. –

Rodilla: Genu Flexo: Cirugía de las partes blandas a nivel del hueco poplíteo asociando transferencias tendinosas u osteotomías de extensión. –

Cadera: En casos de luxación o subluxación de la cadera se requieren osteotomías reorientadoras de fémur proximal y/o acetábulo,

La forma más habitual de tratamiento de PC(paralisis cerebral) es la forma espástica, indistintamente en su forma monopléjica, dipléjica o tetrapléjica.
En estas dos últimas formas debe vigilarse especialmente el grado de cobertura acetabular de la cadera ya que va a influir decisiva mente en el pronóstico funcional de la deambulación del paciente y en el dolor.
Las diferentes técnicas quirúrgicas están basadas en los disbalances musculares, realizándose cirugía de partes blandas: tenotomías, elongaciones tendinosas asociadas o no a osteotomías.
En pacientes afectos de cuadriplejia espástica debe tener especial atención la alineación del raquis y la oblicuidad pélvica, generalmente asociada a luxación o subluxación de cadera. La cirugía sobre el miembro superior se indica con menor frecuencia, realizándose en la deformidad en flexión de codo y muñeca o pulgar en palma, practicándose elongaciones y/o transferencias tendinosas o artrodesis de muñeca.